domingo, 3 de enero de 2016

RECUERDOS!

Recuerdos!

Hoy madre has aparecido de nuevo en mis sueños, he sentido tus caricias, tus besos.
Hoy madre he sentido de nuevo tu amor incondicional, tus risas y tus miradas.
Y quiero dedicarte estos versos.

Recuerdo mi nombre y de donde vengo,
sé quien me dedica cariño y atención.
Noto unas manos que me dan calor,
amor y compresión.
Mis recuerdos son pocos,
pero los siento como míos.
No sé que me pasa
pero no me siento sola.
Se de hace un tiempo
que poco a poco voy olvidando,
pero el amor de mis seres queridos
no se difumina. 
Sus cuidados hacia a mí, son cada día mayores.
No me dejan sola y me dan todo lo que necesito.
Solo puedo agradecer 
con una sonrisa y un té quiero.
Entre mis brazos se acurruca
una mujer que lleve en mi vientre,
sangre de mi sangre,
y tengo un hombre
que me cuida como un hijo.
Ellos velan por mis sueños,
y sufren en silencio.
Sus lágrimas son mi sufrimiento
y sus caricias mi alimento.
Esta ternura que me brindan
forman parte de sus sentimientos.
Todo se hace más oscuro,
mis recuerdos van desapareciendo,
pero no estoy sola,
ellos, me están cuidando.
Y llega el día en que toca mi partida,
pero seguiré estando en sus vidas,
sus recuerdos y sus sueños.

Hoy madre has aparecido de nuevo en mis sueños,
he sentido tu aliento,
he notado tus besos y tus manos en mi cuerpo.
Lloro por tu ausencia
aunque sé que estas conmigo,
siento tu presencia en cada poro de mi piel
pero una parte de mi,
se marchó aquel día.

Hoy madre te he sentido de nuevo.

viernes, 1 de enero de 2016

AMIGOS!

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices 
por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. 
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, 
mas otras apenas vemos entre un paso y otro. 
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos. 

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. 
El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá, 
que nos muestra lo que es la vida. 
Después vienen los amigos hermanos, 
con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros. 
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien. 

Mas el destino nos presenta a otros amigos, 
los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. 
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. 
Son sinceros, son verdaderos. 
Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz. 

Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón 
y entonces es llamado un amigo enamorado. 
Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies. 
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, 
tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. 
Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, 
durante el tiempo que estamos cerca. 

Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, 
aquellos que están en la punta de las ramas 
y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra. 
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, 
algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. 
Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, 
alimentando nuestra raíz con alegría. 
Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino. 

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. 
Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. 
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. 

Habrá los que se llevarán mucho, 
pero no habrán de los que no nos dejarán nada. 
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida 
y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.